Las caídas de los mercados financieros están generando perdedores, pero también más de un ganador.
Ante la bajada de los precios de algunos tipos de deuda, bancos y cajas han aprovechado para recomprar la deuda que emitieron hace meses o años a precios más elevados. Lo bueno es que su liquidez
no se resiente, porque los importes que invierten en esas compras se recuperan en poco tiempo gracias a los préstamos del Banco Central Europeo