Tengo 75 años. Nací en Sarrià y vivo en Olot.
Con Cristo fuimos buenos amigos, ahora no nos decimos nada
Una etnia africana, en el actual Q Camerún, con lengua y cultura propias. ¡Yo soy hijo de los evuzok!
He convivido años con ellos, y me consideran un evuzok que está pasando esta vida metido en un cuerpo de blanco.
Yo era sacerdote y llegué como misionero en 1961 al poblado evuzok: fui a África para convertir negros al cristianismo.
¿A cuántos convirtió?
A ninguno. Me convirtieron ellos a mí.
Juzgar al otro. Si juzgas al otro, ya no le quieres otro,le quieres igual a ti. Y, claro, el misionero juzga: le dice al otro que debe cambiar algo supuestamente malo por algo supuestamente bueno…
No supe condenar: fracasé. Prefería indagar, entender. Así fue cómo los evuzok me descubrieron que yo no era misionero, sino antropólogo: el antropólogo observa sin juzgar.
Los evuzok sostienen que esto que llamamos realidad es reflejo de la realidad real.